Elena se negó a entregar su tarjeta para pagar los caprichos de Marcela, y Ricardo respondió arrojándole café caliente al cuello antes de ordenarle que cediera sus cosas o se largara de su propia casa; pero lo que él creyó que sería otra humillación doméstica terminó destapando denuncias, cargos bancarios ocultos, una transferencia falsa de 96,000 pesos y el plan de una familia que no solo quería controlar a Elena, sino quedarse con todo lo que ella había construido.
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