Mi esposo me advirtió antes de una gala en Paseo de la Reforma que no tocara el violín porque podía hacerlo quedar en ridículo, mientras una famosa violinista me trataba como a una ignorante. Yo guardé silencio hasta reconocer cuatro compases de una obra que había escrito antes de mi accidente, y entonces entendí que alguien llevaba años viviendo de una parte de mi pasado.
ducanhkok