Mi Sobrina Arrojó El Proyector De Mi Hijo A La Alberca… Pero No Sabía Qué Estado De Cuenta Llegaría A La Mañana Siguiente — “Que aprenda que no todo gira alrededor de él”, dijo mi hermana mientras el proyector de mi hijo desaparecía bajo el agua y mi padre se reía desde una silla. Yo no discutí. Esperé a que todos se fueran, cancelé el viaje, las clases privadas y los gastos que llevaba años pagando por ellos. A la mañana siguiente llegó un estado de cuenta del fideicomiso que mi madre dejó a sus nietos. El saldo debía superar los 2 millones de pesos. Quedaban menos de 170,000… y mi hijo jamás había recibido un solo peso.
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