—¿Vino nadando o qué? —se burló un candidato al verla entrar empapada. Verónica no respondió: su currículum seguía seco dentro de una bolsa, llevaba 126 pesos en la cuenta y una nota de su hija pegada al corazón. Lo que nadie sabía era que el dueño la había seguido casi 10 km bajo la lluvia… y había ordenado no ayudarla. Pero esa prueba escondía algo que Mauricio jamás quiso recordar.
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