Mi esposa desapareció de nuestra cama la madrugada de nuestra boda y escuché gemidos dentro del cuarto de mi padre. Por la rendija vi a una mujer delgada, de cabello largo, y durante cinco minutos creí que era Mariana. Cuando mi esposa regresó con una camiseta mojada, mi padre apareció tranquilo al amanecer. Pero mi tío me hizo una pregunta que convirtió aquella sospecha en algo mucho peor.
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