MI SOBRINO APLASTÓ LA MANO DE MI HIJA DE ONCE AÑOS BAJO UNA COMPUERTA DURANTE LA FIESTA FAMILIAR. MI CUÑADO ME EXIGIÓ CULPARLA POR ESCRITO, PORQUE EL FUTURO DE SU HIJO FUTBOLISTA “VALÍA MÁS” QUE SU DOLOR. YO NO FIRMÉ NADA, Y TODOS CREYERON QUE PODRÍAN CALLARME OTRA VEZ PARA PROTEGER AL AGRESOR DE LA FAMILIA. ENTONCES UN PRIMO PEQUEÑO ME ENTREGÓ EL TELÉFONO DE TYLER, Y EL ROSTRO DE SU PADRE SE VOLVIÓ CENIZA.
ducanhkok