Los gemelos de un magnate hicieron renunciar a nueve niñeras y juraron expulsar también a la empleada doméstica. Su hijo de cinco años entró con un dinosaurio de peluche y logró lo imposible en apenas tres días. El padre millonario creyó haber encontrado la forma de salvar la familia que él mismo descuidó. Pero una llamada desde el extranjero anunció quién regresaba para reclamar a los niños y romper aquella paz.
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